Darse cuenta
Tal vez, acostumbrados
a la monotonía de la diaria rutina
con altibajos, claro,
pero con la confianza
en algún viejo mapa,
para vadear la vida
sin mayores espantos.
Tal vez, por eso digo,
vamos sin mamelucos
ni mayores recaudos,
tozudos signatarios
de lo que nos parezca.
Tal vez por eso, acaso,
resulta más severo
despertar en lo incierto,
magullarse los ojos
y el alma ante la pena,
ver qué pequeños somos, mariscales de un campo
sembrado con misterios.
Pero, tal vez por eso,
así nos demos cuenta
de la premura cierta
de abrirnos al recaudo,
de entender que es preciso
pensar en el nosotros,
que no habrá parapetos
inviolables al miedo.
Tal vez por eso, pienso,
mi pequeña tutela
sumándose a la ajena,
es lo poco que queda
para brindar pelea.
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